DATOS TÉCNICOS:
Título: Prométeme que serás libre
Autor: Jorge Molist
Editorial: Temas de hoy (Grupo Planeta)
Colección: TH Novela
ISBN: 978-84-8460-953-7
Páginas: 768
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta
Con este libro concluyo el reto personal que me propuse cumplir este mes de agosto que finaliza. Me sirvió para tal objetivo el Maratón al que me adherí y que consiguió que eligiese algunos libros que a lo largo del año, por diferentes motivos, andaban acumulando polvo en la estantería. Tanto este libro, como El temor de un hombre sabio, no tenían culpa los pobres de mi mala cabeza, pero tan solo verlos ahí, tan tochos ellos, me echaban para atrás y una vez leídos, sólo puedo deciros que ganas me dan de aplicarme un correctivo por los buenos momentos que me he estado perdiendo durante muchos meses, teniendo dos lecturas pendientes que valen un potosí. Por ello, sólo os puedo recomendar que no sigáis mi ejemplo y que si los tenéis, os pongáis a leerlos desde ¡ya!, porque me lo agradeceréis.
Ahora sólo me resta contaros por qué esta estupenda novela merece ser leída:
EL AUTOR:
Jorge Molist nació en Barcelona, en 1951. Aunque a nivel profesional ha alcanzado un éxito notable, habiendo ocupado puestos de responsabilidad en diferentes corporaciones tras graduarse como Ingeniero Industrial y habiendo realizado un máster en Dirección de Empresas, siempre tuvo clara su vocación como escritor. Contaba tan sólo catorce años cuando se lo comentó a su padre y la respuesta, realista y lúcida, fue “Con eso vas a pasar mucha hambre” e inmediatamente, empezó a trabajar como aprendiz en una imprenta para, de ese modo, conocer el terreno desde abajo.
La experiencia debió ser gratificante, porque los resultados son más que evidentes:
- En el años 2000 publicó Los muros de Jericó.
- En el año 2003, Presagio
- En el año 2004, El anillo, La herencia del último templario
- En el año 2006, El retorno cátaro
- En el año 2007, La reina oculta
Fue en 2008 cuando superó ese miedo vaticinado por su padre y entonces abandonó su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a la escritura y, hasta la fecha, ha publicado esta novela en 2011.
ARGUMENTO:
Nos encontramos en 1484 cuando, en Llafranc –una pequeña localidad marinera situada al sureste de Palafrugell-, una galera pirata atraca la aldea. Los hombres, capitaneados por Ramón Serra, deciden hacer frente a los saqueadores en la playa, para permitir la huida de las mujeres y los niños hacia el Faro de San Sebastián. Pero Ramón muere a manos de un arcabucero y la inmensa mayoría abandona espantada. Su hijo mayor le encuentra agonizando y en su último estertor le implora: “Prométeme que serás libre”. Después el niño, de tan sólo doce años, verá como raptan a las mujeres jóvenes y niñas de la aldea, entre las que se encuentran su madre y hermana, dejando a la pequeña Isabel, todavía lactante, abandonada y herida en la arena.
Inmediatamente uno de los amigos y compañero de faena de su padre, que también ha perdido a su mujer y su hija, se hará cargo de los dos hermanos, ya que la niña muere como consecuencia de las heridas. Pero los acontecimientos se precipitan y los hermanos serán conducidos a Barcelona, siendo alojados en un convento.
Joan conocerá a Anna, la hija de unos joyeros y entablará relación con ella cuando comience a trabajar como aprendiz en la librería de los Corró, a quienes llega a coger un gran afecto. Son tiempos difíciles, tiempos de guerra y de Inquisición y el ambiente es hostil en una ciudad empobrecida como consecuencia de la situación.
Pero Joan tiene una promesa que cumplir: rescatar a su madre y hermana, pues nadie es libre plenamente teniendo a su familia esclavizada y dos propósitos: casarse con Anna y convertirse en librero. El camino no será fácil, mucho menos siendo pobre en tiempos convulsos. Por ello, se verá inmerso en todo tipo de situaciones, que le llevarán a participar en varias batallas y conocer todo tipo de alianzas y conspiraciones.
IMPRESIONES:
No voy a negar a estas alturas que el género histórico me apasiona, más con novelas como la que nos ocupa, en donde el proceso de documentación se palpa en cada hoja. Imagino que para el autor ha tenido que ser complicado y engorroso en cierto modo, dado el momento histórico en el que se desarrolla la historia, pero es muy gratificante para el lector, porque su labor, más allá de lo que fueron los hechos acaecidos realmente, su labor también se manifiesta en la ambientación, los escenarios e incluso la forma de pensar de la época, que a su vez sirve para caracterizar a los personajes.
Y en este sentido, tiene más valor todavía el que junto a los personajes ficticios, aparezcan otros reales, que tienen una gran relevancia en la trama, para los cuales, el autor se ha valido de diferentes medios, contrastando la información disponible, para acercárnoslos. Y resulta curioso lo ricos que son a efectos psicológicos, cuando, por otro lado, podría haber dado más protagonismo a los de ficción para curarse en salud. Me ha recordado al famoso Principio del Iceberg del que hablaba Ernest Hemingway refiriéndose a El viejo y el mar.
“… Por si sirve de algo, yo siempre intento escribir según el principio del iceberg. Hay siete octavos de iceberg bajo el agua por cada parte que se muestra en la superficie. Puedes eliminar cualquier cosa que conozcas y sólo fortalecerás tu iceberg. Es la parte que no se muestra. Si un escritor omite algo porque no lo conoce, hay un agujero en la historia.
El viejo y el mar podría haber tenido miles de paginas y hablar de todos los personajes de la aldea y todos los procesos de cómo era su día a día, donde nacieron, crecieron, etcétera. Así lo han hecho otros escritores de manera excelente. En la escritura, estás limitado por lo que ya se ha hecho satisfactoriamente. Por eso he intentado aprender a hacer algo más. Primero he intentado eliminar todos los elementos innecesarios para transmitir la experiencia al lector haciendo que, después de que él o ella lo haya leído, se convierta en parte de su propia experiencia como si realmente le hubiese ocurrido. Esto es muy difícil de hacer y he estado trabajando duro en ello”.
Pues bien, eso es lo que ocurre en esta novela, con respecto a los personajes históricos, el autor no omite ningún dato, evitando posibles agujeros. Y eso que tenemos un elenco de lo más ilustrativo: Bartomeu Sastre, el prior Cristòfol de Gualbes, el matrimonio de libreros Corró (Antoni Ramón y Joana), los remensas Pere Joan Sala y Joan de Canymars, el almirante Bernat II de Vilamarí, Juan Borgia y Miguel Corella, además de alusiones a otros muchos, que tienen relación directa con la trama. Sin embargo, de los personajes de ficción, se nos cuenta lo imprescindible, excepto del protagonista, claro. Incluso el hermano del protagonista, que a fin de cuentas ha sufrido las mismas circunstancias, el origen de todo el problema, a lo largo de la novela tiene una actitud pasiva; o la propia Anna, que se deja llevar a lo largo de los años, respetando la voluntad de sus padres y asumiéndola, porque es como se pensaba y actuaba en la época; o Abdallah, el maestro nazarí de la Librería Corró, condenado a su suerte sin plantarle cara, enamorado de una Granada en la distancia, una patria a la que no quiere volver por temor a verla sometida; o Carles, el galeote y amigo en la Santa Eulalia, que acepta estoicamente su destino, dando un ejemplo de dignidad sin parangón. Sin embargo, la postura de Joan Serra es contradictoria, lógico cuando siguiendo la promesa hecha a su padre, está obligado a ser libre, con todas las connotaciones que ello implican. Y el camino no fue precisamente fácil y como toda novela con alma de best-seller, cuajado de aventuras a cual más excitante.
La novela está narrada en tercera persona, con un narrador omnisciente. Se compone de 127 capítulos de corta extensión, que se devoran con ansiedad, divididos en cuatro partes, que corresponden a los diferentes estados vitales del protagonista:

La primera parte comienza con el ataque de los piratas a la aldea de Llafranc y posterior traslado organizado por el clérigo de Palafrugell y encomendado al comerciante Bartomeu Sastre de los hermanos a Barcelona. Es precisamente, tras desembarcar, cuando de camino al monasterio donde se alojarán conocerá a Anna, la hija de unos joyeros. También en ese periodo Joan comenzará a trabajar como aprendiz en la librería de los Corró, donde descubrirá su amor por los libros, mientras su hermano ayuda en el monasterio. Es el momento más álgido en la corta existencia del protagonista y en el que sufre más cambios a nivel psicológico, ya que el asalto de su aldea, que lógicamente le marcará de por vida, alimentará un rencor y un deseo de venganza que se irá perfilando progresivamente.
En la segunda parte, la Inquisición arriba en Barcelona y muchos conversos serán quemados en la hoguera. Ese es el triste destino que correrá el matrimonio Corró, los dueños de la librería, y de ahí su cambio de ocupación -comenzará a trabajar como forjador y artillero- y de gremio que, por otro lado, le será muy útil de cara al futuro, cuando en una riña de taberna mate a un marinero en legítima defensa y sea condenado a galeras.

En la tercera parte comenzará su periplo mediterráneo; por un lado, tendrá que cumplir una condena de dos años como galeote en la nave comandada por el almirante Vilamarí, el responsable de la matanza de Llafranc, por otro, su acercamiento a los territorios dependientes de la Corona española, le permitirán encontrar tanto a Anna (que tuvo que salir huyendo de Barcelona junto con su familia por ser cristianos conversos) como a su familia. En este periodo se opera un cierto grado de madurez, a lo que ayuda mucho su compañero y amigo Carles. En un golpe de fortuna (para él por los resultados posteriores), se ofrece como artillero, al verse capaz de arremeter contra un barco enemigo dados sus conocimientos de artillería. Deciden probarlo y ante el éxito obtenido, comienza a desarrollar esa tarea, lo que le permite un acercamiento al almirante, a quien en principio aborrece, pero que acaba comprendiendo con el paso del tiempo.
La cuarta y última parte corresponde al desenlace. Es posible que el final sea predecible, pero sólo en el sentido en que tiene el final deseado para un personaje que se lo ha trabajado.
Como se puede observar, por lo dicho anteriormente, la novela en cuanto a su estructura, es clásica, como suele ser habitual en el género histórico: la típica fórmula de planteamiento, nudo y desenlace, siendo la trama el cuerpo de de la historia que, a medida que avanza, crece en cuanto a tensión narrativa. Obvio es, por tanto, que la narración sea lineal, con magníficas descripciones de lugares y una lectura ágil y entretenida que en ningún momento decae.
La portada me encantó, por ser lo suficientemente ilustrativa y adaptada al momento en el que se desarrolla la acción. Hay un detalle que me parece conmovedor: Si os fijáis en el título, el “Prométeme” está escrito como si fuese manuscrito, el resto “que serás libre”, con caracteres de imprenta, en franca alusión al momento histórico, a medio camino entre la Edad Media y el Renacimiento; entre los libros manuscritos y los publicados por medio de la imprenta.
Y del título qué decir… si soy sincera, fue lo primero que me llamó la atención del libro y el motivo por el que quise leerlo. ¿Puede haber otro más hermoso? Creo que no. Pero todavía impresiona más cuando, metidos en harina, descubrimos la forma y el momento en que la frase se pronuncia.
No puedo obviar que este libro es un homenaje al mundo del libro y de quienes aman la Literatura en general, y en particular a los libreros, editores y encuadernadores y, como en su día aprecié a través de las páginas de otra gran novela ambientada en la misma época -El taller de los libros libros prohibidos- la inmensa labor que un puñado de hombres hicieron, jugándose la vida, para que otros tuviésemos acceso a la cultura.
“Los libros tienen cuerpo y alma, como nosotros. Hazle a tu amada un libro con un hermoso cuerpo que acaricie el suyo y que se deje acariciar. Ponle un alma que llegue a la suya, que se funda con ella, que la sosiegue y que le dé paz. Un libro que la descargue de sus miedos, penas y culpas para que se vuelva a sentir como la niña que conociste, que tenía el corazón nuevo para amar y que decidió dártelo a ti”. (Página 711)
Como en muchas novelas del género histórico, está henchida de detalles, los vemos desfilar ante nuestros ojos. Un ejemplo de ello es cuando nos explican el significado de alguna palabra, por ejemplo, cuando Bartomeu que es un mercader que trabaja para la Iglesia, (aunque de tapadillo también ejerce como librero y lleva sus propio género) cuando llega a Barcelona con los niños, lo hace por mar y tras contratar a los porteadores y pagar los impuestos, se dirige a la calle donde se encuentran los cambistas, pues en cada localidad se utiliza un tipo de moneda y les explica el significado de la palabra “bancarrota”, refiriéndose a que las mesas donde realizaban su trabajo se denominaban “bancas”. Entre las atribuciones de estos trabajadores estaba la de destruir aquella moneda que identificasen como falsa, pero lo fundamental era que, bajo ningún concepto, podían engañar en sus transacciones, so riesgo de que los oficiales de la ciudad, que velaban por la buena praxis, les rompiesen la banca, lo que significaría quedar en bancarrota pública. Por otro lado, había dos clases de cambistas: los Cambis Vells y los Cambis Nous, siendo los segundos los que volvían a intentarlo de nuevo tras haber sido castigados públicamente y la gente estaba prevenida de sus antecedentes ¡Qué tiempos!.
También nos ofrece un par de grabados: uno de Barcelona al principio, otro de Nápoles, al final. Igualmente se nos presenta el mapa de la Barcelona de 1492, donde podemos observar los lugares por donde se desenvuelve el protagonista a su llegada a la ciudad condal. No son los únicos detalles, pues la edición está muy cuidada. También aparece el dibujo del esqueleto de una galera, La Santa Eulalia y un glosario de los personajes históricos que aparecen en la novela.
1. Convento Santa Ana 2. Librería Corró 3. Joyería Roig 4. Fragua de Eloi
5. Casa en Peu de la Creu 6. Plaza del Rey 7. Iglesia de Sant Just 8. Iglesia de la Trinitat
ENLACES DE INTERÉS
Si quieres leer el primer capítulo, pincha en este enlace.
Book-Trailer:
CONCLUSIONES:
En definitiva, Prométeme que serás libre es la novela ideal si tu género es el histórico, pero no es sólo ese el motivo por el que te recomiendo su lectura. Si te apasiona la aventura, disfrutarás de ella como nunca pudiste imaginar, porque está abierta a cualquier tipo de lector, porque la prosa es ágil y rápida y la historia inolvidable. La devorarás con fruición, porque es un placer sumergirse las peripecias vividas por estos personajes que se hacen querer y, por unas horas, tu único deseo será el de formar parte de sus vidas, que son cualquier cosa, menos aburridas.